domingo, 27 de septiembre de 2009

te vas

“estalló el fuego en su garganta, mermó el brillo en sus ojos y calló”

Esta noche de tierra

noche de viento mineral

la palabra se desata

cuando miro tu voz enceguecida

en mis manos tu sombra herida

alarga mis capullos de sueños

mirada torva que se pierde hasta el final

de un rio infinito de preguntas

pubertad caída al crepúsculo

huída y desenfreno de tu alma

es la hora de las cosas solitarias

grito del vacío

estertor de nubes

cielo negro

ya no eres y ya no somos

solo es aquel perfil de yo en tí tan diminuta

de ti sin mi pequeñez florida

soledad de mis pechos de madreselva

estrellas transparentes de la partida.

que nunca más soñarán

una cruz partió el dia

partió tu voz en dos silencios

oscureció

el cielo en girones se hizo rio

y se hizo noche

y se hizo una primavera negra

con flores negras

arrancadas a la memoria

aqui

sombra tibia de mi boca

es el último paraje que controlo

charco fresco de mi piel herida

luz en poniente

sangre al sur: mi vientre

aqui

el viento es hueco

cuando te vas transparente

hacia la noche.

A la deriva (Para no deshilar mi hamaca, mis pies tejen raíces en la siesta subterránea)

Escucho tu mirada
te ocultas frente a mí
cuando me desnudo y salen de mi piel los sudores de la tierra.

Este es mi territorio
inmenso, boscoso, antiguo y mineral de sueños
aquí está mi preñez eterna de soledades
esto soy
un inmenso ojo de viento
un temblor secreto de cedro
una boca abierta a la oscuridad
donde me tejo y me madejo
con hebras de barro
donde me crezco mujer
con savia de fuego.

Aquí está lo que soy
aquí sucede mi universo
aquí me nacen soles en el pecho
me supuran besos guardados
me brotan lirios ariscos,
desde aquí borro las fronteras de tu cuerpo
trazo una nueva geografía
te dibujo
para rozar el aire que te esconde
te imagino
para anochecerte conmigo
te bien-digo
para que soportes esta lucha de enemigos anónimos y yelmos de papel
yo no he sembrado tu sonrisa amarga de noches sin estrellas
pero estoy aquí mirándote
antigua y mojada de luz
con la voz de mis ancestros
y los cabellos olorosos de mi pueblo.

En mi cuerpo hay agua fresca que rechazas
en mis manos un planeta se desangra
y gira un viento extraño en mis caderas
suena un trino y tres rayos azules se levantan al poniente
miro al sol con mis ojos de luna
“soy ñanderovái” me dice
y me eclipsa como tú
y el suelo desaparece como tú
y estás otra vez allí
ocultando de mí tus manos y heridas
y estoy otra vez aquí
contigo
cuidando
tu deriva.